6. Hijos por la fe: Naturaleza humana adoptada
HIJOS POR ADOPCIÓN
- 1.
Constitución tripartita del hombre:
espíritu, alma y cuerpo.
- 2.
El Espíritu que somos es Hijo de Dios
- 3.
El Hijo de Dios (uno aunque en cada uno)
se expresó humanamente en Jesucristo. Nuestro espíritu nos habló en primera
persona a través de Jesucristo, su vida y su palabra.
- 4.
Creer en Jesucristo es creer en el Hijo
de Dios que habita dentro de nosotros
- 5.
Creer en el Hijo de Dios hace que nuestra
naturaleza humana (alma y cuerpo) sea adoptada para ser Uno con el Hijo de Dios
al que sirve de Templo.
- 6.
Ser adoptado, creer en El Hijo de Dios en
nosotros, significa un primer evento inaugural de nuestra obra: el espíritu se
vivifica por voluntad del Padre.
- 7.
El espíritu vivificante es una semilla
que crece (enlaza al siguiente capítulo Hijo de Dios Manifestado…).
HIJOS POR ADOPCIÓN
HIJOS DE DIOS SIEMPRE
Algunas posturas cristianas consideran que sólo somos
hermanos de aquellos que han aceptado a Jesucristo como Señor y Salvador. Esta
idea proviene de la consideración bíblica que somos hijos de Dios por la Fe en
Jesucristo. Sin embargo ya vimos que también bíblicamente, esencialmente por
nuestra naturaleza espiritual todos los seres humanos somos hijos de Dios, de
su propio espíritu.
Son abundantes además las referencias bíblicas antes de la
muerte y resurrección de Jesucristo donde se habla de hijos de Dios. Es decir,
los hijos de Dios no existen bíblicamente sólo a partir de la obra y proceso
humano de Jesucristo:
Génesis 6:2-7
los hijos de Dios vieron que las hijas de los hombres eran
hermosas, y tomaron para sí mujeres de entre todas las que les gustaban
Job 1:6
Hubo un día cuando los hijos de Dios vinieron a presentarse
delante del SEÑOR, y Satanás vino también entre ellos.
Entonces, ¿qué significa que nos hagamos Hijos de Dios por
la Fe en Jesucristo si ya somos hijos de Dios por cuanto somos espíritus del
mismo Espíritu de Dios? . Para pensar ello hay que considerar lo
siguiente:
1.
Constitución tripartita del hombre:
espíritu, alma y cuerpo.
SOMOS ESPÍRITU PERO AL ENCARNAR NOS HACEMOS TRIPARTITOS
1.
Somos tripartitos:
a.
Un espíritu. Esta es la parte que no es
adquirida, que no fue creada sino que es del Padre, es Uno con El Padre. En
términos de nuestra metáfora: como si fuera una expresión de la conciencia del
Gran Soñador quién es la conciencia mayor de la que ella emana. Es lo que somos
realmente. Es el Hijo de Dios que somos.
b.
Un cuerpo. Esta segunda parte de nosotros tiene
principio y tiene fin. Es un vaso. Una máquina biológica. Un templo que
contiene al espíritu y al alma.
c.
Un alma. Esta es nuestra vida interior humana.
También creada. Nuestra mente, nuestras emociones, nuestra subjetividad,…La
Psique griega.
La parte esencial, lo que somos esencialmente, lo llamamos
nuestra naturaleza espiritual: El Espíritu.
Las dos partes creadas constituyen lo que llamamos nuestra
naturaleza humana: alma y cuerpo.
Al encarnarnos nuestra humanidad se va construyendo: el
cuerpo va creciendo y el alma se va creando (nuestra individualidad).
Nuestra experiencia como espíritu, como alma y como cuerpo
la vivenciamos siempre como una vivencia de nuestra conciencia, lo que podemos
experimentar como lo que somos: la conciencia que experimenta la
realidad.
…..
Jesús dice que somos hijos de Diablo cuando tenemos puesta
nuestra mirada en las cosas del mundo y no en las cosas de Dios.
¿quién es el que pone la mirada en las cosas del mundo o en
las cosas de Dios?. El ser humano. La conciencia humana.
Decimos entonces. En cuanto somos espíritus siempre somos y
seremos hijos de Dios, pero nuestra naturaleza humana (alma y cuerpo) es una
criatura de Dios que tiene al hijo de Dios en su interior (el espíritu) pero
que puede o no dejar expresar ese espíritu.
….
Nuestro espíritu ya es Uno con Dios, El Padre, pero nosotros
como humanos (nuestra alma, nuestra conciencia humana) aún no (por eso Jesús le
pidió al Padre que fueramos uno, porque hay una condición anterior en la que no
lo éramos). El Padre ya escogió nuestra alma para hacerla también
espíritu.
2.
El Espíritu que somos es Hijo de Dios
Así es. En la entrada anterior del blog lo vimos.
3.
El Hijo de Dios (uno aunque en cada uno)
se expresó humanamente en Jesucristo. Nuestro espíritu nos habló en primera
persona a través de Jesucristo, su vida y su palabra.
¿Saben dónde está Jesucristo? En nuestro espíritu
El Espíritu sólo es Uno. Aunque habita en cada ser humano,
el espíritu de cada ser humano en últimas es un solo espíritu. Si el Hijo de
Dios que somos es Uno con El Padre, es claro que todos somos Uno con El Padre. Todos
Uno.
Así que cuando Jesucristo habló como Hijo de Dios, habló
como el único Hijo de Dios que ya habita en nosotros como seres humanos.
Pensando en términos del sueño: El Espíritu de Dios formó
un personaje del sueño para expresarse él mismo, y esa expresión humana dio cómo
uno de sus resultados que las palabras y obras del personaje lo hiciera también
como una metáfora del espíritu. Es decir, el personaje representaba al espíritu,
a nuestro espíritu, al espíritu que habita en nosotros, el espíritu que
verdaderamente somos. Las palabras de Jesucristo son las palabras que dice mi
espíritu. La vida de Jesucristo es el mensaje que nos envía el padre, Su
Palabra, La Palabra de Dios.
Cuando Jesucristo habla, habla nuestro propio espíritu:
Cuando Él dice Yo Soy, significa que nuestro espíritu también lo dice.
Jesucristo
fue la voz humana del espíritu que habita en cada ser humano.
Cuando Él
dice que es el primogénito entre muchos, significa que nuestro espíritu dice
que es el primogenito.
Cuando él
dice Yo Soy la luz del mundo, alegrémonos de saber que nuestro espíritu nos
habla y nos dice Yo Soy la luz del mundo.
Cuando
dice Yo Soy El Camino, La Verdad y La Vida, significa que nuestro espíritu dice
eso.
Cuando
dice Yo Soy el buen pastor, significa que nuestro Espíritu vivificante dice: Yo
Soy tú buen pastor.
¿Sabe qué
le quisiera decir su espíritu?. Valla a las palabras y obras de Jesucristo y
lealas.
Nuestro
espíritu es nuestro Pastor.
…..
Pero aparte de lo anterior, la obra de Jesucristo también
fue un proceso espiritual sorprendente mediante el cual creó un camino
espiritual, una nueva realidad espiritual tanto en los cielos como en la
tierra, un Nuevo Pacto.
Jesucristo como invidualidad humana, es el Hijo del Hombre,
el primero: la expresión misma de nuestra obra en la tierra: Hacernos como Él.
El Padre nos envió el modelo, la imagen del propósito:
Jesús. El Hijo del Hombre.
El Hijo de Dios está dentro de cada uno de nosotros, y habla
a través de Jesucristo, era el mismo espíritu de Dios hablando a través de un
cuerpo.
Creerle a Jesús es creerle al espíritu del que somos Templo.
Primero se necesita que nuestra humanidad crea.
Claro que Jesús es el primero, él fue el que nos enseñó el
camino que él mismo creó haciendo la voluntad del Padre.
Cuando dice Yo Soy el Camino, La Verdad y La Vida, es nuestro
espíritu el que nos dice: “Yo Soy el camino, la verdad y la vida”.
…..
Jesús fue la metáfora de nuestro espíritu. Si fuera una obra
de teatro podríamos decir que ese fue su personaje. Pero para serlo tenía
primero que serlo realmente.
Él hizo la obra primero, porque Él ya era.
….
Ahí está la vaina, cuando decía Yo Soy habla como el
espíritu que se expresaba en esa humanidad que es el mismo espíritu que está
dentro de nosotros.
¿no es este el hijo del carpintero?. No sabían que él no
hablaba por si mismo sino que su identidad a la que se refería era su espíritu
que es Uno con el nuestro. Que es el mismo.
…..
Cuando aceptamos a Jesús nuestro espíritu se vivifica porque
empezamos a creer en él. Empieza el camino de la fe.
“tu mismo lo dijiste”, es decir, valla a las palabras que
acaba de pronunciar, ¿qué significa?, Que se fije en lo que acaba de decir, esa
es la verdad: lo que ustedes creen de mi
es cierto, pero no en el sentido que él como humano solo él lo fuera,
sino que era el espíritu, el hijo de dios, que esta en todos.
…..
También fue un mensaje para nuestro propio espíritu.
….
Al igual que Jesucristo, debemos hacernos imagen visible del
Dios Invisible. Que nuestras palabras sean las palabras del Padre y nuestra voluntad
la voluntad del Padre. El Hijo de Dios así lo hace, permanezcamos unidos a él,
nuestra vid verdadera.
…..
HAY QUE IR A LAS PALABRAS DE JESÚS Y HAY QUE ESTUDIARLAS
El
espíritu en el evangelio nos habla en primera persona.
…..
ESTUDIO DE LA PALABRA
DE DIOS
Podríamos decir que Jesús en los evangelios:
-
Le da voz al espíritu que somos (Yo Soy).
-
Nos enseña sobre la dimensión espiritual y la
realidad
-
Enseña sobre cómo lograr despertar a nuestra
realidad espiritual
-
Hace una obra (un proceso) espiritual mediante
el cual construyó un camino y una realidad espiritual nueva (el Nuevo Pacto).
-
Habla a través de sus palabras y su vida el
mensaje que Dios padre nos envía.
Interesante estudiar en cuales versículos del evangelio se
expresa uno u otros de las partes de la Obra de Jesucristo.
……….
El que nos está llamando es El Espíritu que somos, que es el
mismo espíritu de Jesucristo y es el mismo espíritu del Padre.
…
Padre Nuestro. No mío. Cuando oramos así, estamos hablando
como el espíritu que sabemos que somos, por eso es nuestro y no mío. Porque
realmente todos sus hijos, todos sus espíritus somos uno. Reconocemos con ello
que si hablo como espíritu hablo como el único espíritu que habita en todos,
que no hay individualidades en el espíritu. Somos Uno. Por eso es nuestro y no
mío. Decir mío es orar desde la individualidad humana y la realidad es que no hay individualidades en
el espíritu, aunque el que lo experimente si es un vaso en particular.
Jesucristo nos enseña a rezar como el único gran espíritu
que somos todos,
……….
EL JESÚS HISTÓRICO
Lo importante no es saber si, por ejemplo, Jesús históricamente
multiplicó los panes y los peces o si fue un añadido posterior de los
evangelistas. Y no es importante porque el espíritu que habló a través de los
hechos carnales e históricos de Jesús, siguió escribiendo su mensaje en el
Jesús bíblico. La pregunta es qué quiere decirnos o enseñarnos el espíritu a
través de este mensaje que nos envió a través de los evangelios. La vida de
Jesús no se termina con su realidad humana histórica, sino que continúa
expresándose en los evangelios y en la vida de los santos.
No estamos en el terreno de lo histórico sino de los
espiritual. El espíritu les recordará lo que deban escribir. El espíritu fue el
que hizo recordar lo que debía ser recordado a los escritores de los
evangelios.
…..
Nadie va al Padre sino por medio del Hijo. El Hijo de Dios
está dentro de nosotros mismos y es lo que somos. Cuando lo veamos veremos que
Yo Soy.
4.
Creer en Jesucristo es creer en el Hijo
de Dios que habita dentro de nosotros
Cristo está dentro de nosotros, es El Hijo de Dios que somos
habitando esta humanidad.
Nuestro Maestro, Señor y Salvador Jesucristo, es Uno con
nuestro Espíritu porque todos los espíritus no son más que uno, Yo Soy. Pero
además esa humanidad que encarnó hace 2000 años creó un camino espiritual y una
espiritualidad humana nueva, un Nuevo Pacto entre Dios y los hombres. Una nueva
posibilidad espiritual para que salgamos de nuestra condición caída y volvamos
al edén, a la Presencia del Padre, a la realidad, a la verdad: La Fe
Nuestro Maestro Jesucristo nos dio la semilla de fe: “los
que creen que no han nacido de voluntad de carne y sangra (todo parte del sueño
y de la naturaleza del sueño) sino de voluntad del espíritu (todos). Desde que
aceptamos la Palabra de Jesús, que nuestra realidad es espiritual, que no somos
del mundo, que nuestra ciudadanía está en los cielos. Desde ahí se implanta una
semilla de fe. La creencia que nos permite andar en un camino que nos permitirá
ver. El mensaje de Jesucristo, que es el La Palabra que Dios Padre nos envió.
El mensaje para que creyéramos y a partir de esa creencia pudiéramos llegar a
ver la realidad, la verdad.
La semilla de fe nos la envió el propio Padre Dios. El Gran
Soñador nos envió un mensaje a través de uno de sus personajes, y ese personaje
era una humanidad consciente de la realidad, de la verdad. Era uno con Yo Soy
(Es Uno).
El espíritu ya es Uno con El Padre. Ahora lo humano también
debe hacerse Uno con El Padre: Espiritualizarse.
El Personaje del sueño debe despertar a su realidad
espiritual, Uno con Yo Soy. Darse cuenta que es Espíritu,
Despertar del sueños significa: tener la conciencia que
somos Uno con El Padre, sabrán que Yo Soy es Uno con el Hijo (el espíritu) y el
Hijo es Uno con Nosotros (el humano que es su imagen, su expresión en este
mundo del sueño).
A quienes crean que son hijos de Dios. Esos son los hijos
adoptivos: seres humanos que aunque aún no ven esa realidad abren el camino a
esa verdad por su Fe. Creen sin ver, pero gracias a que creen verán.
Convertirse en Hijo de Dios por la fe en Jesucristo,
significa:
Ser justificado
Ser perdonado
Reconocernos como Hijos de Dios
Hacernos tierra (humanidad) para la semilla
(divinidad).
Ser salvos: libres del pecado, de la carne, del
sufrimiento,...
Así como El Padre envió a Jesucristo como Hijo de Dios manifestado
que divinizó la humanidad en la que habitaba. Así mismo El Padre ha enviado a Su
Hijo, (que es el mismo con el que era Uno Jesús), que habita dentro de nosotros para que
divinice nuestra humanidad.
5.
Creer en el Hijo de Dios hace que nuestra
naturaleza humana (alma y cuerpo) sea adoptada para ser Uno con el Hijo de Dios
al que sirve de Templo.
Jesucristo fue el primer Hijo del Hombre, es el Primogénito,
creando la salvación (despertar, iluminación, divinización,...) por la fe. Nos
mostró que no estamos solos y que el Padre nos regaló un nuevo camino, una
nueva posibilidad gracias a Jesucristo: la salvación por fe. El Dios
Todopoderoso, nuestro Gran Soñador se inventó y nos regaló una maravilla: el
despertar del sueño por la fe. Vino por los dormidos, los muertos, los
pecadores, los ciegos, y nos dió una escalera desde esa condición en que
estamos: la fe.
Efesios 1:5
nos predestinó para adopción como hijos para sí mediante
Jesucristo, conforme al beneplácito de su voluntad,
Juan
1:12-13
Pero a todos los que le recibieron, les dio el derecho de
llegar a ser hijos de Dios, {es decir,} a los que creen en su nombre, que no
nacieron de sangre, ni de la voluntad de la carne, ni de la voluntad del
hombre, sino de Dios.
Gálatas 3:26-28 dice: «Pues todos sois hijos de Dios por la
fe en Cristo Jesús
…..
NATURALEZA HUMANA ADOPTADA
Pero cuando aceptamos por Fe que somos hijos de Dios,
entonces también esta expresión humana puede ser llamada Hijo de Dios. Con esa
aceptación de fe, el espíritu que somos se vivifica y empieza un proceso de
espiritualización de la naturaleza humana en la que habita. Desde el mismo
momento de la aceptación nuestra humanidad (alma y cuerpo) es adoptada por Dios
para ser su imagen. Nacemos como hijos de Dios bebes que inician una carrera en
la que ese bebe debe hacerse adulto hasta ser imagen completa de Dios, hasta
tener la altura, extensión y mente de Cristo. Hasta ser uno con el Hijo (Yo
Soy) y con ello ser uno con el Padre (Yo Soy).
Por naturaleza somos divinos y no pertenecemos a este mundo
sino solo temporalmente, y eso no se pierde, el espíritu divino, pero lo que
faltaba era que eso que es del mundo (alma y cuerpo) también se divinizara,
entre en la dimensión divina, que nuestro templo del espíritu santo se limpie,
deje de ser cueva de ladrones y cumpla la misión por la cuál fue creada: ser
casa de oración. Y ese trabajo vino a posibilitar Jesús, a crear un camino, una
nueva realidad espiritual.
Aunque seamos hijos pródigos (humanos olvidados de su
espíritu y su Padre), siempre seremos Hijos del Padre. El Padre siempre espera
a sus hijos pródigos con los brazos abiertos. Jesucristo nos dió un camino para
retornar al Padre desde nuestra condición pródiga: La Fe.
…
Ser hijo adoptivo es ser adoptado desde nuestra condición de
muerte, ceguera y sueño. Este humano está siendo adoptado para ser expresión
del espíritu que habita dentro de él y que es lo único real de si mismo.
Adoptado para ser expresión del Hijo de Dios que ya somos.
Adoptado este personaje del sueño para ser la expresión de Dios mismo en la
tierra a través de sus creaciones humanas. Fuimos creados para contener a
Dios.
…..
Los que tenemos esa FE reconocemos por FE esa realidad
que aún puede que no veamos: no somos un cuerpo que tiene un espíritu
sino que somos un espíritu que tiene temporalmente un cuerpo y que ese espíritu
que somos es Hijo de Dios, Dios mismo., de su linaje. Pero no solo eso.
Al aceptar y declarar esa fe, Los que tenemos esa FE por medio de
Jesucristo, hemos sido predestinados para ser no solo hijos por el espíritu
sino hijos por la resurrección: de hombres que son Hijos de la Carne en su
humanidad a ser Hijos de Dios expresado en una humanidad divinizada.
Predestinados a ser imagen del Hijo de Dios, así como lo hizo nuestro Maestro y
Hermano Mayor, primogénito, Jesucristo.
…..
Romanos 8:29
"Porque a los
que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la
imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos."
Jesucristo, imagen visible del Dios invisible
Nosotros, los de la Fe en Jesucristo: predestinados para
hacernos conformes a la imagen de Jesucristo: imágenes visibles del Dios
invisible.
Nuestra imagen: todo lo que en nosotros tiene forma o
expresa formas (como nuestras palabras), nuestra humanidad. Vasijas de Barro
hechos por El Alfarero.
Antes conoció (ya existiamos antes, como espíritu Dios nos
conoció porque Él nos creó, y nos predestinó para nos hiciéramos conformes a la
imagen de su Hijo (Jesucristo, Dios Encarnado, pero igualmente al Hijo que está
dentro de nosotros: El Espíritu).
…..
Podemos decir que el Espíritu no tiene más nombre que el
mismo que su Padre: Yo Soy.
En cambio lo humano (el alma y el cuerpo) adquiere un nombre
con el que denominamos a esa individualidad humana (Pedro, Juana, etc, nuestros
nombres personales).
La obra es que Juan merme para que Yo Soy crezca.
…..
El templo (lo humano) fue hecho para el espíritu, pero por
razones que tienen que ver con la llamada Caída Original, el templo se hizo
cueva de ladrones: los pecados. Salimos del Edén, del Jardín de Dios. Sobre
esto reflexionaremos más adelante.
…..
Adán fue hecho alma viviente. Pero con Cristo nos hacemos
espíritu vivificante. Al creer en Jesucristo creemos en el Hijo de Dios que
habita en nosotros, el espíritu de Dios, y que finalmente es lo que realmente
somos. Somos Uno con El Hijo y el Hijo es Uno con El Padre.
6.
Ser adoptado, creer en El Hijo de Dios en
nosotros, significa un primer evento inaugural de nuestra obra: el espíritu se
vivifica por voluntad del Padre.
Somos Hijos de Dios, somos nacidos por voluntad de Dios y no
por voluntad humana.
…..
Por la fe en Jesucristo nuestro espíritu se activa.
Nuestra alma ya ha sido seleccionada por nuestro espíritu
para encarnarse (hacerla espíritu, divinizarla)
Inicia un camino de encarnación en nuestra humanidad,
que nosotros experimentamos como un proceso de transformación de nuestra
conciencia.
7.
El espíritu vivificante es una semilla
que crece (enlaza al siguiente capítulo Hijo de Dios Manifestado…).
De entre todos los espíritus que El Padre envió a encarnarse como personajes de
su sueño en esta tierra, escogió a algunos para que su personaje fuera
transformado en la misma naturaleza espiritual que le animaba: divinizar su
humanidad.
Nuestra humanidad empieza un camino de divinización cuando
recibimos por fe a nuestro Señor Jesucristo, Se siembra en nosotros una semilla
que irá creciendo, es decir, divinizando las diferentes partes de nuestra
humanidad. -- (Principalmente una, la esencial, lo que somos
fenomenológicamente: nuestra conciencia.
Podemos decir entonces, que ya no solo somos Hijos de Dios
por cuanto el espíritu que en esencia somos es hijo de Dios, sino que también
podemos decir que como seres humanos, como alma humana, con nombre personal y
todo, también somos hijos de Dios porque ese espíritu se vivificó y empezó una
obra con su ser humano: hacerse uno con él. Al creer nuestra humanidad ya
empieza a divinizarse, el espíritu de Dios se injerta en nuestra alma, se
siembra como semilla. Ya entonces el alma y la humanidad se diviniza, cambia su
naturaleza, adquiere la naturaleza del espíritu que es el hijo de Dios,
haciéndose entonces esta humanidad parte del espíritu y por lo tanto parte del
Hijo de Dios que somos.
…..
Podemos decir entonces que ya no solo somos Hijos de Dios
como espíritu, sino como Juan, Pedro, Luis, Sara, Sofía. Por nuestro nombre. El
personaje de este sueño se convierte en vaso para contener a Dios. Ese vaso con
nombre es Dios mismo manifestado. Entonces es un Hijo de Dios que ha nacido de
los hijos de los hombres. El Hijo del Hombre.
…….
Es nuestra conciencia humana o divina?. Mientras esté
puesta en la carne será humana. Mientras esté puesta en el espíritu será
divina.
Qué es tener puesta nuestra conciencia (mente) en el
espíritu?. Pues tener la conciencia puesta en lo real, en La Presencia de
Dios.
¿qué es tener puesta nuestra conciencia en la carne?: En la
ilusión, fuera de Su Presencia
…..
pero ya, desde el
mismo momento de recibir por Fe a Jesucristo, ya nuestra humanidad es espíritu
aunque apenas se inicie un proceso que nos llevará a alcanzar la estatura y
mente de Jesucristo, a ser Uno con Él, hasta que ya no habite Juan, Pedro,...
sino que nuestra humanidad sea completamente Templo de Dios y no cueva de
ladrones.
Al aceptar la obra de Jesucristo en nosotros, empezamos como
bebes y esperamos hacer una carrera en la que nos volveremos adultos, de la
estatura y mente de Jesucristo. Pero desde que uno es bebe tanto como cuando se
es un hombre maduro, uno siempre es hijo de su Padre así sea apenas un
bebe tanto como si ya es un hombre maduro.
…..
Algunos darán al 30, al 50 o al 90 por ciento. Somos tierras
en las que cae la semilla de la Palabra de Dios (Jesús), Somos cuidadores de
esta riqueza que está en nosotros que somos vasos de barro, pero también
cuidadores de esta mina del Señor. En nuestro interior ha sido plantada una
semilla como de mostaza.
…..
Este camino de la Fe nos permite desde nuestra condición de
ciegos espirituales, iniciar un camino hasta que lleguemos a ser lo que aún no
hemos manifestado, y eso se dará cuando le veamos y sepamos entonces que él Es:
Yo Soy.
…..
¿Cree en Jesucristo como Salvador?. Aleluya mi hermano, ya
se ha sembrado en usted la semilla. Ese simple acto de fe dió inicio a la
obra de Dios en usted el cual terminará el mismo que la comenzó.
…..
Somos como Juan El Bautista, el humano que declaraba la
venida del Hijo de Dios pero que debe menguar para que Él crezca. Hasta poder
decir como Pablo: Ya no vivo yo sino Cristo vive en mí.
……
Pidamosle al Padre que podamos entregarle frutos de las
semillas que nos dió, sus talentos multiplicados,
…..
Una vez aceptamos a Jesucristo, abrimos nuestro corazón para
que nuestro propio espíritu, el Hijo de Dios, inicie la obra de expandir a Dios
en nosotros desde el espíritu hacia nuestra alma y hasta nuestro
cuerpo.
…..
Le abrimos paso a nuestro espíritu a través de la Fe. Al
abrir nuestro corazón a La Palabra de Dios, Jesucristo, aceptamos al Hijo de
Dios en nosotros.
Lo cuál es, nos libere de la ley de la carne, del pecado,
del ego, del si mismo. O lo que es lo mismo, que transforme a este viejo hombre
en el nuevo Adán. El postrer Adán. Él mismo.
…..
Entonces este Templo de Dios que somos, dejará de ser cueva
de ladrones (los que han usurpado y se han apoderado del Templo de Dios) para
ser a lo que fue llamado: Templo del Dios viviente.
Podemos confiar que el que empezó La Obra en nosotros,
también la terminará.
…
Pero la Obra de Dios en nosotros no termina con nuestra
salvación por la Fe, sino que esa salvación es el inicio de la carrera que nos
llevará a ser expresión humana de Dios. Ser Uno con Dios.
….
Al aceptar esta fe Nos convertimos como en bebes en la FE,
semillas. Somos hijos de Dios bebes, llamados a alcanzar por medio de la
fe y la gracia a que esa semilla, esas primicias, ese bebe que somos, crezca
hasta alcanzar la estatura y mente de Cristo, hasta hacernos imagen de Cristo.
Llamados a ser Hijos de Dios en su mayor nivel: El Hijo de Dios expresado a
través de nuestra humanidad.
….
«El Reino de Dios es como un grano de mostaza que toma un
hombre y lo siembra en su campo. Es la más pequeña de todas las semillas; pero
cuando crece es la mayor de las hortalizas y se hace árbol, de tal suerte que
las aves vienen y anidan en sus ramas»
…..
Los que somos Hijos de Dios por la Fe en Jesucristo
reconocemos que somos hijos de Dios aunque aún no se manifieste lo que
habremos de ser: imagen de Cristo. Entonces nos será manifiesto Cristo y
seremos semejante a él porque le veremos. Por la fe se nos da el derecho
de llegar a ser el Hijo de Dios expresado en nuestra humanidad.
…..
Dios es nuestro Padre por nuestra naturaleza espiritual,
pero podemos no reconocerlo y ser entonces hijos pródigos. Al reconocer a Dios
como nuestro Padre por la Fe, puede que aún no lo veamos y que aún el viejo
hombre, el Hijo de la Carne que es nuestra humanidad, aún no deje expresar a
nuestro espíritu, pero al reconocer a nuestro Padre ya iniciamos una relación
con él, lo empezamos a vivenciar, empezamos a disfrutar lo que siempre
hemos tenido a nuestra mano: la presencia, amor , protección y guía del Padre.
Por la fe el Espíritu de Cristo se injerta en nuestro espíritu e inicia la obra
del Padre, la cuál el mismo también la terminará. Cuando empezamos nuestra fe
nos convertimos en semilla que al crecer se convertirá en el Hijo de Dios
Expresado en nuestra humanidad.
Ser llamados a ser Hijos de Dios por fe significa haber sido
escogidos para manifestar a Dios en nuestra humanidad. Para manifestar nuestra
naturaleza divina. En el momento en que creemos ya lo somos, como semillas,
como bebes, aún dormidos. En diferentes niveles está el crecimiento de Cristo
en cada uno. Hasta que se manifieste lo que hemos de ser: El Hijo del
Hombre.
Desde el momento en que como humanos creemos que somos
espíritu, ya hay una semilla que empieza a crecer. Creer abre a la posibilidad
de experimentar lo que creemos: creemos para ver.
Vamos desde la fe a la conciencia.
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